encerraría mi alma,
no para ser prisionero,
sino para cantar a tus hadas,
y gritar cual tenor desgarrado
que si en un castillo encerrado
estuviera la felicidad,
con solo, tu sonrisa oír,
mi razón pierde control
al ver tu risa clara,
que como una espada espartana,
corta el aire al salir
y desprende sensaciones
que aunque estuviera atado
a la almenara pared
y con grilletes encadenado,
sentiría la emoción de verte feliz.





Si un amigo te pide dinero, reflexiona bien cual de los dos quieres perder, sí el amigo o el dinero.












