para poder felicitarte
pondría alas a mis brazos
y un diván en mis espaldas, y,
después de susurrarte
feliz cumpleaños Lembranza,
te invitaría a bajar
a lomos de mi templanza,
y posarte sobre un suelo
mullido de esperanza,
para, luego con un beso despertarte,
al mundo de los sueños
donde habita la confianza.


Si un amigo te pide dinero, reflexiona bien cual de los dos quieres perder, sí el amigo o el dinero.













1 comentarios:
Ya sabes que eres mi poeta preferido, siempre. Creo que me mimas por demás, pero a mi se me cae la baba al leerte y, además, saber que es para mi me hace muy feliz. Muchas gracias Agustín, recibe un gran abrazo
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